ESPECIAL PARA DIARIOANDINO

Incendio en el Amazonas: el modelo extractivista, el rewilding y la situación en la región (III Parte)

En esta entrega, el Ing. Rodolfo Herrero plantea cómo el modelo económico extractivista afecta no sólo la selva amazónica, sino toda la región. Cómo operan los intereses económicos y el impacto en el medio ambiente.
Incendio en el Amazonas: el modelo extractivista, el rewilding y la situación en la región  (III Parte)
Imagenes: focos de fuego activo y desmontes Sept 2019. Globalforestwatch.org. Avance de fuego Getty images by BBB
18/09/2019

 Por Rodolfo Herrero*

 El modelo extractivista

Imagenes: focos de fuego activo y desmontes Sept 2019. Globalforestwatch.org. Avance de fuego Getty images by BBB

La superficie del Amazonia Brasilera se encuentra distribuida en un 40% como propiedad privada o territorio "no designado", es decir, propiedad del gobierno pero sin un uso determinado establecido. Se trata de las zonas donde se suceden la mayor cantidad de apropiaciones ilegales. El 60% restante son tierras protegidas, bien en la forma de "unidades de conservación" o como reservas indígenas.

Cabe destacar que las políticas sobre la gestión territorial son un importante factor para entender las dinámicas económicas y las consecuencias sociales y ambientales que se suceden en el Amazonas.

Al respecto se menciona que la actividad de ocupación ilegal por medio de métodos delictivos es una práctica frecuente llevada a cabo por los denominados “grileiros”. En 2017, el gobierno de Michel Temer aprobó una ley que permitió a las personas que habían ocupado hasta el año 2011 ilegal o irregularmente terrenos del Estado de hasta 2.500 hectáreas obtener un título de propiedad.

De este modo ya hace varios años que la forma tradicional de conseguir derecho sobre la tierra es ocuparla, transformándola mediante tala y quema, luego empastarla para ganado o cultivarla. Luego de esta primera avanzada sobre el bosque se suceden una serie de estrategias especulativas en la que en el mejor de los casos actores capitalizados compran los terrenos a los pequeños propietarios, aumentando su área de producción y la concentración de la tierra, en otras situaciones la ocupación por métodos delictivos es la regla.

Esta política de exploración y ocupación de la Amazonía fue instaurada por el gobierno militar (1964-1985), con su slogan "Integrar para no entregar", destinada a proteger la selva de su internacionalización; se trató de una política territorial fomentada por el Estado a través del Instituto Nacional para la Colonización y la Reforma Agraria (INCRA).

La misma consistió entre otras medidas, en el traslado de colonos provenientes de distintos estados a los márgenes de la carretera transamazónica, otorgándoles incentivos fiscales, apoyo tecnológico y favoreciendo proyectos agropecuarios. Estas políticas formaron parte de un proyecto estratégico de reafirmación nacional coherente con el contexto nacional e internacional de esos momentos.

Según un informe presentado en el Congreso en 2016, estos asentamientos legales fueron los responsables del 13,5% de toda la deforestación en la Amazonía aunque solo ocupan un 5,3% de la región. Es decir la ocupación ilegal del territorio con su consecuente desforestación y quema es la práctica que en mayor proporción impacta sobre la selva.

Hasta el 20 de agosto, el INPE Instituto Nacional de investigaciones espaciales reportó un total de 72,843 focos de incendios en Amazonia de Brasil, lo que representa un aumento de más del 80 % en comparación con el mismo período de 2018. 

Este descomunal aumento de los focos de incendios, si bien se dan en un periodo estacional propicio climáticamente, la proporción evidentemente responde a la actual gestión territorial llevada a cabo por el Estado. 

En recientes declaraciones públicas aseguran que la solución planteada sería "monetizar" el Amazonas, impulsando el desarrollo comercial en nuevas zonas de la selva. En este sentido es importante destacar que en tiempos recientes no ha habido una manifestación ni decisión política tan abiertamente favorable al avance de la frontera agrícola, pecuaria y minera sobre áreas protegidas como la expresada por el presidente Bolsonaro.

Naciones unidas y la comunidad científica internacional

Para los 90´ el modelo territorial ya venía mostrando consecuencias muy severas y con escasa probabilidad de reversión no solo por la falta de acciones concretas y eficientes desde la gestión política sino por la severidad de los impactos en el bosque a través de la consolidación de otras actividades (maderera, ganadería, agricultura, forestal y minera).

En el año 1992 y con una fuerte presión internacional por visualizar los acontecimientos que venían sucediendo en el Amazonas, se realizo la II Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro. La cumbre de la tierra es el nombre que se le da a las Conferencias de Naciones Unidas (ONU) sobre el Medio ambiente y su Desarrollo, es el encuentro internacional de mayor jerarquía entre jefes de estado de todos los países del mundo, con el fin de alcanzar acuerdos sobre el medio ambiente, desarrollo, cambio climático, biodiversidad y otros temas relacionados. 

La cumbre marco un hito respecto al cuidado del medio ambiente no solo por la importancia de los documentos firmados allí, sino por la voluntad política demostrada por la suscripción de los 172 gobiernos a los  Convenios firmados allí. Siendo los acuerdo internacionales más importantes firmados allí los de Diversidad Biológica y la Convención Marco sobre el Cambio Climático.

En el año 2012 se realizo, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) fue uno de los más grandes eventos de las historia de la ONU, el cual contó con la participación de 193 delegaciones, además de una enorme participación de ONGs. La preparación de la misma, por medio de la Comisión Nacional para la Río+20 logro llegar a un importante consenso entre la sociedad Brasileña a fin de presentar una postura sólida y coherente con la conferencia. 

Según informa la propia ONU El documento final “El Futuro que Queremos” alcanzó un resultado equilibrado, cumpliendo con las aspiraciones de países desarrollados y en desarrollo. Entre los principales resultados de la Conferencia, se destaca el compromiso asumido por los Estados en cuanto a la erradicación de la pobreza extrema, creación de Objetivos del Desarrollo sostenible, creación del foro político sobre el desarrollo sostenible y el fortalecimiento del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Diversas ONGs de alto prestigio internacional indicaron  que la conferencia y su texto resultante había sido un verdadero fracaso e indicaron como responsables de tal resultado a la imposibilidad que demostraron los diplomáticos en alcanzar un acuerdo. 

Por otra parte la comunidad científica internacional a través de infinidad de publicaciones y con fuerte presencia en terreno por parte de diversas ONGs han declarado a través de los años su enorme preocupación, emitiendo en varias oportunidades desesperados llamados internacionales por la concientización y cese de los desmontes. Finalmente el problema de la Amazonia se convirtió en una causa internacional.

 

 

El cabildeo del agribusiness

A pesar de la inmensa presión internacional por salvar el Amazonas, el modelo de producción y agro negocios desarrollado por Brasil se consolido muy fuertemente en los últimos 20 años. Gran parte de esa expansión productiva se desarrolla en áreas de reserva y a expensas de la Amazonia. 

Todo ello no hubiese sido posible sin las influencias de grupos extremadamente poderosos, representados por la denominada Bancada Ruralista. 

Brasil se ha consolidado en el último decenio como un gran productor a nivel mundial, principalmente, caña de azúcar, aviares, suínos, café, entre muchos otros productos agrícolas, forestales y pecuarios. Es el mayor exportador de carne vacuna y sus derivados en el mundo, esto a pesar que el 80 % de su producción abastece el mercado local. 

En la Amazonía Legal (que incluye partes del Cerrado o sabana tropical) hay unos 86 millones de cabezas de ganado.(para tomar una referencia Argentina declara en su informe de 2018 de la Secretaria de Agroindustria de Nación un stock de casi 54 millones de cabezas bovinas). 

Asimismo es el segundo productor mundial de soja, con 112 millones de toneladas producidas en la campaña 2018, apenas 7 millones de diferencia con EEUU; la perspectiva de los analistas es que en 2024 supere al gigante del norte, no solo en hectáreas cultivadas sino en potencialidad de sus rindes. El 13% del área plantada está en el Amazonas y causó la deforestación de 474 km² de selva entre 2008 y 2016-2017, una cantidad mucho menor que en años anteriores -según datos del Ministerio de Medio Ambiente-, gracias a una moratoria por la que las empresas se comprometieron a no comprar soja a comerciantes que la obtienen de agricultores que deforestan, utilizan trabajo esclavo o amenazan las tierras indígenas.

La consolidación de este modelo a través de la generación astronómica de divisas hace que el sector rural y del negocio agrícola sea muy influyente en el Congreso Nacional y, además, cuente ahora con un antiguo aliado, Bolsonaro, como presidente. En este sentido ya en el año 2012 los ruralistas habían conseguido reducir la protección en partes de la Amazonía.

El Código Forestal brasileño requiere que cualquier propiedad en esta región deba proteger el 80% de su territorio como reserva legal, pero ese año se redujo el porcentaje al 50% en estados que ya habían protegido al menos el 65% de su territorio como unidades de conservación o reservas indígenas.

Sin embargo la bancada ruralista está intentando aprobar una ley que revoque completamente la obligación de los propietarios privados de preservar parte de sus propiedades. El autor del proyecto de ley es el Senador Flavio Bolsonaro, hijo del Presidente.

Vuelta atrás ¿Rewilding?

Existe una disciplina técnica basada en investigaciones del más alto rigor científico que se denomina restauración ambiental. Son un conjunto de medidas adoptadas específicamente para cada tipo de disturbio ambiental cuyo objetivo es restaurar en la medida de lo posible la funcionalidad ecológica al ambiente dañado; es decir, el proceso  intenta restituir la estructura, funciones, diversidad y dinámica del ecosistema original.

En la comunidad conservacionista se ha puesto de moda el término Rewilding, que traducido significaría algo así como resilvestrar. Trata sobre el concepto de establecer nuevamente en un ambiente dañado el estado cercano al original (previo al disturbio), protegiendo el desarrollo de los procesos naturales y núcleos silvestres, asegurando conectividad entre ellos, reintroduciendo de ser necesario especies animales (depredadores fundamentalmente) y vegetales claves.

El Resilvestrar fue desarrollado como método para preservar ecosistemas y reducir la constante pérdida de biodiversidad. Los proyectos de resilvestrado requieren técnicas de restauración ecológica  

Como regla general se estima que los esfuerzos económicos para restaurar un sitio son proporcionales a la severidad y magnitud del disturbio.

Cuánto podría tardar en regenerarse la selva amazónica consumida por los incendios? Cuanto puede costar hacerlo? Se puede llevar a la práctica? Forma parte de la actual agenda política?

Expertos de la Universidad de Oxford (Inglaterra)  estiman que "el bosque tardaría entre 20 y 40 años en establecerse, si se le permite regenerarse". Otros expertos aseguran que este proceso puede demorar entre 150 a 200 años en condiciones ideales. No obstante estas discrepancias científicas es importante tener en cuenta que hay varios aspectos que pueden afectar esta recuperación. 

Por un lado hay que tener en cuenta el grado de daño que recibió la tierra quemada y si sufrió múltiples incendios, en este caso la recuperación sería mucho más lenta. La cercanía a parches de bosque funcional facilitaría los procesos de regeneración natural por medio de la fauna aviar fundamentalmente. De lo contrario introducir flora a través de semillas y especies animales resultaría extremadamente oneroso y complejo.

Otro factor a tener en cuenta es que todo proceso de restauración hoy en día se debe ejecutar en un contexto de cambio climático donde las proyecciones a largo plazo, fundamentales en un trabajo de restauración, son completamente imprevisibles. 

Se ha pronosticado que si la  la temperatura llega a ser muy alta, el Amazonas no podrá producir suficiente lluvia para mantener su selva tropical. Ello puede determinar que con el tiempo lo que era selva se convierta en una sabana. "los incendios también pueden facilitar la expansión de especies invasoras que, con el tiempo, pueden limitar la regeneración de los ecosistemas naturales. 

Asimismo el fuego frecuente puede provocar que los bosques nunca logren regenerase en su forma natural y que solo persista un tipo de vegetación dominada por algunas especies que hayan logrado adaptarse a los ciclos de fuego, sería como un bosquete empobrecido.

En este sentido es importante destacar que los incendios en la selva amazónica no ocurren naturalmente, es decir que el fuego no forma parte de ese ecosistema, como si lo es acá en Patagonia. Se trata de arboles que nunca en su evolución han experimentado fuego, no están preparados para ello ni mucho menos adaptados.

Por último el uso de la tierra para la agricultura, la deforestación en los márgenes de zonas incendiadas y la introducción de pasturas y ganado también pueden ser una barrera para impedir la recuperación de la selva.

 

  

El modelo productivo mas allá del Amazonas

Si ampliamos el horizonte de análisis, un poco mas allá del Amazonas Brasilera podemos encontrar en la región, que el modelo extractivo, resulta una prescripción rubricada por gigantes del agribusiness internacional y de la minería. Dicha receta encontró obediencia y ninguna objeción en los países de la región. Cada uno con sus particularidades territoriales, sociales económicas y ecológicas lograron adaptar un modelo proveedor de bienes primarios a expensas de su enorme dotación de recursos naturales. 

De acuerdo al último informe presentado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) Argentina representa el 4,3% de la deforestación global. Asimismo la FAO Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura nos ubico entre los diez países que más desmontaron entre 1990 y 2015 con pérdidas netas de 7,6 millones de hectáreas, a razón de 300.000 hectáreas al año. El 80% de la deforestación se concentra en las cuatro provincias del norte: Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco. 

Las principales causas de la pérdida de bosques en Argentina son el avance de la frontera agropecuaria (soja transgénica y ganadería intensiva) y los incendios que en estas provincias se encuentran fuertemente ligados a la actividad del desmonte. 

De acuerdo a la estadística oficial publicada por el MAyDS de 2005 a 2017 mas de 8,5 millones de hectáreas sufrieron incendios en todo el territorio Nacional, siendo la región Pampeana la mas impactada. Es decir, sería el equivalente a 35 ciudades de Buenos aires quemadas por año. 

Según expertos de World Resources Institute (WRI) Bolivia también se encuentra entre los 10 países mas deforestados en el mundo, En 2010 la pérdida de la masa forestal fue 20 veces superior a la media planetaria.

De acuerdo a las cifras oficiales declaradas por la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) en el año 2016 se deforestaron 295.777 hectáreas en el país. Recientemente la propia autoridad declaro 953.000 hectáreas de bosques quemados en lo que va de 2019. Principalmente el bosque seco de la Chiquitania, una extensa llanura ubicada en la zona transicional ecotónica entre el Gran Chaco y la Amazonia. 

Los expertos y organizaciones ambientalistas que siguen el incendio calculan que un millón de hectáreas de bosques se han quemado en estos días, un área seis veces más grande que toda la zona urbana de la ciudad de La Paz. 

Una vez más vemos como el avance de la frontera agrícola sobre el bosque avanza en magnitud catastrófica. En este caso Bolivia impulsa la producción del etanol y el biodiesel lo cual requiere cientos de miles de hectáreas de caña de azúcar y  soja, a lo que se suma la exportación de carne a la China que necesita millones de hectáreas de pastos para el ganado.

Todo ello forma parte de una definición política expresada por el Primer Mandatario en la cual expresa “Tenemos la tarea y la misión de que Bolivia crezca económicamente, no solo en base a los recursos naturales no renovables sino también en base al tema agropecuario” en este sentido El pasado 9 de julio, el presidente Evo Morales aprobó la modificación del Decreto Supremo 26075, sobre Tierras de Producción Forestal Permanente, para ampliar las áreas de producción del sector ganadero y agroindustrial de los departamentos del Beni y Santa Cruz, precisamente los departamentos más afectados por los incendios.

Como hemos visto existe una relación directa entre el avance del agro negocio extractivista, en sus diversas dimensiones y los incendios.

La expulsión de las comunidades que conviven con el bosque a través del desmonte y quema son partes de un proceso de destrucción que sigue una lógica de reembolso económico con perspectivas de mediano plazo. 

Claramente los derechos humanos parecerían estar subordinados a los derechos de propiedad. Asimismo los derechos por gozar de un ambiente sano quedan relegados ante la inmensa generación de divisas que supone el agribusiness en los países de la región.

Cabe reflexionar; cómo es posible que países con representaciones políticas tan diversas y en algunos casos verdaderas antípodas ideológicas puedan promover modelos productivos tan similares con altísimos costos para la sociedad y el ambiente.

Mientras tanto las comunidades indígenas, campesinos y pequeños poblados rurales están viviendo una drástica explotación de su territorio, la cual hace que sus prácticas culturales y tradiciones sean inviables. Asimismo el ambiente está siendo forzado como nunca antes  hacia un punto de no retorno donde las implicancias y consecuencias aun son desconocidas.

Fuentes:

https://ier.conicet.gov.ar

https://

www.fao.org › forestry

https://www.globalforestwatch.org/

https://www.nature.org/en-us/

https://www.nationalgeographic.com

*Ingeniero Agrónomo, ex jefe de la Dirección de Bosque Nativo Villa La Angostura.

 

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