DESEQUILIBRIO

Los ataques de pumas se deberían al avance de la población en áreas rurales

También, la caza furtiva de especies como el guanaco y los choiques, su principal alimento, hicieron que los felinos busquen comida en los corrales.
Los ataques de pumas se deberían al avance de la población en áreas rurales
23/08/2019
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na hembra de puma sale con sus cachorros para enseñarles a cazar. Encuentran un piño de chivas. La técnica implica un ejercicio continuo que deja una laguna de sangre y medio centenar de animales muertos. La clase fue un éxito.

La escena podría ser una de las tantas de los documentales que National Geographic muestra sobre la vida de los grandes felinos en distintas partes del mundo. Pero no es un documental. Es el drama de la vida salvaje en Buta Ranquil, en la provincia de Neuquén, que deja además un desastre económico, ya que los chivos le pertenecen a un criancero que perdió gran parte de su capital, el único sustento que tiene para sobrevivir. En total, fueron 56 animales muertos. Unos 40 fueron atacados por pumas; el resto, obra de perros cimarrones.

La matanza ocurre a dos semanas de otra escena de película, pero muy lejos de esa localidad del norte. Esta vez, en un barrio de la gran urbe que es la capital neuquina. Alguien se topa con un puma que descansa en el techo de una vivienda y da aviso a la Policía. Hay un amplio despliegue de efectivos, guardafaunas y veterinarios. No quieren que nadie salga dañado. Ni el animal ni los vecinos que miran azorados. Finalmente lo sedan, logran atraparlo y lo liberan en un lugar más acorde a su hábitat.

Todos comparten el video de aquella aventura urbana. Los medios se hacen eco. Las imágenes se vuelven virales. Todos festejan que el puma haya sido liberado sano y salvo.

En Buta Ranquil, sin embargo, los responsables de la masacre de chivos no tendrán la misma suerte. Se cebaron con aquella enseñanza sangrienta y regresarán por más. Ya están sentenciados. Es cuestión de tiempo.

El mismo animal y dos realidades distintas. Para unos es un festejo, una anécdota que recordarán por mucho tiempo: el día que apareció un solitario puma en el barrio y protagonizó una aventura con final feliz. Para otros, un drama que generó pérdidas cuantiosas a la economía humilde que sostiene a una familia. Entonces llega la pregunta inevitable: ¿qué hay que hacer con los pumas?

La caza de pumas está prohibida en todo el territorio argentino, menos en las provincias de Río Negro y Neuquén. En estos dos distritos se permite matarlos a través de reglamentaciones y normas: una es durante la temporada de caza deportiva y la otra, cuando generan daños importantes en las haciendas, como ocurrió en Buta Ranquil. En este último caso, los guardafaunas van al lugar donde sucedió el ataque, constatan que haya sido un puma el responsable de la muerte de los animales y le otorgan un permiso al puestero para que él se encargue de rastrear al felino y matarlo.

Pero el problema es mucho más complejo que todas las reglamentaciones que se hicieron con respecto a la conservación de estos animales. Y la mayor responsabilidad cae en la especie humana, no en las criaturas salvajes.

Durante los últimos años, las urbanizaciones le fueron ganando terreno al hábitat natural que tenían los pumas y la caza furtiva de algunas especies, como el guanaco y los choiques, le quitaron el principal alimento. Y como si fuera poco, la vida reproductiva de los pumas no tiene mayores inconvenientes y su población crece. Entonces se produce el choque que parece inevitable.

Hay cada vez más felinos en un territorio más acotado y sin mayor fuente de alimentación que los animales de corral que tienen los crianceros y que ahora están a su alcance. Los ataques se producen cada vez con más frecuencia.

Los técnicos del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN) organizan talleres de información para los pobladores rurales. Intentan, de esta manera, darles algunas herramientas para proteger a sus animales del ataque de los pumas. Pero son pocos los que asisten a estas capacitaciones. También son solo algunos los que cuentan con recursos para la construcción de corrales especiales que impidan el ingreso de los depredadores.

Entonces el problema sigue. Y a veces las respuestas de los mismos puesteros son peores que el problema original, porque colocan cebos con paration (un poderoso veneno fosforado) que no solo mata a los pumas sino también a otras especies carroñeras que sí están protegidas, como los cóndores. Y si esos cebos son arrastrados por la lluvia, es probable que se contaminen vertientes y aguadas que pongan en peligro a sus propios animales.

Es un problema para todos: para el Gobierno, que debe buscar una manera de proteger a los ganaderos; para los guardafaunas, que se encuentran en el medio de la crisis porque son conscientes de las pérdidas por semejantes matanzas; y, por supuesto, para los pumas, que están ajenos a todo y siguen sus instintos salvajes.

El ataque registrado en Buta Ranquil reavivó el debate sobre cómo deben proyectarse las urbanizaciones sobre áreas rurales y a la vez sobre de qué manera se puede preservar a estas especies y al ecosistema.

Los interrogantes siguen abiertos.

“El problema es que se les han ocupado sus espacios”

Entrevista a Fabián Tillería - Director de Fauna Zona Norte

- ¿Un solo puma puede hacer semejante matanza?

- Es probable que haya salido con sus crías a enseñarles a cazar, por eso tantos animales muertos. Y es posible que también hayan participado perros cimarrones.

- ¿Son perros salvajes?

- No, son perros callejeros que se escapan de los pueblos y que buscan alimento. Ese es un problema que tienen que resolver los municipios, a través de políticas de esterilización y control de la población.

- ¿Cómo actúan ustedes frente a los ataques de los pumas?

- Nosotros vamos al lugar para constatar que haya sido un puma el responsable de la matanza. Una vez que lo hacemos, le otorgamos un permiso al propietario para que mate al animal porque es seguro que va a volver.

- ¿Son frecuentes este tipo de ataques?

- De esta magnitud es raro, pero es cierto que últimamente se están viendo muchos pumas en la zona. El problema es que se les han ocupados sus espacios y, encima, también se caza a los animales con los que naturalmente se alimentan.

- ¿Qué les dicen los puesteros?

- Ellos nos piden que nosotros matemos a los pumas, pero no podemos hacerlo. Siempre quedamos en medio de estos problemas. Fuente: lmneuquen.com.ar

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