“Abrigar” la casa: el secreto para ahorrar dinero y energía

En esta entrega, el colectivo Agenda Verde explica cómo, al no aislarse térmicamente, las viviendas terminan utilizando por bimestre el equivalente a 77 garrafas. Escuchá la columna hoy a partir de las 12:00 por Fm Andina.
 “Abrigar” la casa: el secreto para ahorrar dinero y energía
03/06/2019
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n esta columna de Agenda Verde invitamos a Alejandro González, doctor en física e investigador del CONICET (IPATEC), para que nos cuente sobre un tema muy importante para el cuidado del ambiente aunque muy poco considerado: el abrigo de viviendas y edificios públicos en zonas frías.

Desde hace años, Alejandro, trabaja para que con poca inversión en aislación térmica se haga un uso más eficiente de la energía en nuestra zona norpatagónica.

Hoy charlaremos sobre esto en la radio y en quince días nos volvemos a encontrar con otra Acción de Agenda Verde. Si querés saber más sobre Agenda Verde visitá la página de Facebook @agendaverdeangostura o escribinos al email: [email protected]. ¡No dejes de sumar tu aporte: seguí algunos de los concejos de Alejandro para abrigar tu casa y gastar menos en calefacción!

 Clima frío y consumo en calefacción

Que el clima patagónico es frío, no cabe duda. Que se agrava con el viento, con la humedad y sombra en zona boscosa, tampoco dudamos. La Norma IRAM clasifica a nuestra región como “Zona VI: Muy Fría”, la más fría del país. Entonces necesitamos viviendas que nos protejan del frío; abrigadas. Mucho abrigo para aislarnos del frío externo. El abrigo es lo que en la técnica se llama aislación térmica.

Este concepto simple del sentido común fue opacado por otro: “necesitamos mucha energía para calefacción porque estamos en zona fría”. Esto es solamente cierto en aquellos casos en que la envolvente de la casa no se ha construido previendo las pérdidas de calor, porque, la calidez del ambiente no sólo depende del clima sino también de la protección.

 Lo que necesitamos es una casa cálida, una cobertura que nos abrigue y que nos aísle del frío externo. Más que energía lo que necesitamos es un diseño térmico adecuado, lo cual es bastante raro de encontrar no sólo en Argentina sino en toda Latinoamérica, donde la mayoría de los edificios (viviendas, comercios, hoteles, municipios, gobernaciones) no cuenta con aislamientos térmicos. Por ejemplo, nuestros vecinos en Chile han investigado la principal causa de contaminación del aire en ciudades por humo de leña, y concluyeron que se debe a la falta de aislación térmica en las viviendas. Si tuvieran edificios bien abrigados no necesitarían quemar tanta leña y el poco humo producido no sería problema.

Aquí en las ciudades no tenemos el problema del humo porque se usa gas. Está bueno el gas, es bastante limpio y cómodo, pero ¿cuánto gas usamos? Las casas con gas son buenas para estudiar porque sabemos el consumo real por medidor, y los estudios muestran que en invierno, una casa promedio consume entre 800 y 1600 m3 de gas por bimestre. Pueden buscar su boleta de gas y hacer la siguiente cuenta para dimensionar esta cantidad de combustible quemado. En energía, 13 m3 de gas de red equivalen a una garrafa de 10 kg de gas envasado. Por ejemplo, un consumo de 1000 m3 por bimestre equivale a haber quemado el gas de 77 garrafas (1000/13 = 76,9 en un bimestre, ¡¡más de una garrafa por día!!). Dividan su consumo de gas por 13 y les dará la cantidad de garrafas que necesitarían comprar si quisieran el mismo confort que con el gas de red. Otra equivalencia: 1 m3 de gas de red equivale en energía a 1 litro de gasoil. Es decir, un consumo de 1000 m3 en un bimestre es como haber quemado 1000 litros de gasoil. 

De una u otra manera vemos que los consumos que tenemos son enormes, ¿por qué?  Porque se nos escapa calor sin haberlo disfrutado.

Techos, paredes, pisos, vidrios fríos, chifletes, es lo más típico, y por ahí se nos va mucha energía que no aprovechamos. No lo sentimos en el bolsillo por los descuentos en subsidios, por lo cual no nos damos cuenta del consumo real y del impacto que produce en recursos naturales y en la economía del país.

Por otro lado, la desigualdad energética ha sido históricamente escandalosa, y un gobierno tras otro se ha hecho bien el distraído con el 35% de hogares que no están conectados al gas barato de red, pero que pagan con sus impuestos el subsidio que no reciben. Quien está conectado a la red de gas en Patagonia paga 10 a 20 veces menos que los que usan garrafas y 5 a 10 veces menos que los que usan leña, dependiendo de la zona y de la época.

Hay muchísimo por hacer para abrigar las viviendas y todos los edificios. Los trabajos son sencillos y los materiales están a la mano en los comercios locales.

 Fácilmente, una casa rehabilitada térmicamente baja el consumo de gas o leña a la mitad. Los arreglos térmicos se pueden hacer en etapas, pared por pared, de a un vidrio a la vez, no hace falta hacer todo junto, y toda casa se puede mejorar sin casi molestar a los ocupantes porque en nuestra zona lo que más conviene es el aislante colocado por fuera.

En una vivienda nueva el aislante termina costando casi cero por el ahorro que se hace en energía y en tamaño de la calefacción: porque con abrigos una casa necesita muchos menos calefactores, caños, etc.

 Los primeros en dar el ejemplo de las mejoras térmicas deberían ser los edificios públicos: escuelas, municipios, gobernaciones. Y no sólo aquí con frío, los mismos aislantes sirven para el calor excesivo en verano, porque evitan que se calienten las paredes externas. En el Valle de Neuquén y Río Negro se ahorraría muchísima energía en gas en invierno y en electricidad en verano. Pueden ver detalles en el libro gratuito: https://ipatec.conicet.gov.ar/casas-confortables-con-minimo-uso-de-energia-estudio-de-casos-practicos-para-argentina-y-chile/

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