Cómo piensa el Psicoanálisis el aprendizaje, y el concepto llamado “inteligencia emocional”

En esta entrega, la Psicóloga Violeta Paolini explica la visión que tiene el Psicoanálisis sobre la teoría de Goleman (Inteligencia Emocional). Escuchá su columna hoy a las 12:00 por FM Andina.  
Cómo piensa el Psicoanálisis el aprendizaje, y el concepto llamado “inteligencia emocional”
24/04/2019

Por Violeta Paolini

La condición del inconsciente es el lenguaje, que afecta al cuerpo, a diferencia del control de las emociones, pretendida por el discurso de las neurociencias.

En ocasión de reencontrar  un artículo publicado por colegas Miembros de la AMP, Mirta García y Ana Ramirez, quisiera compartir algunas líneas en función a lo que planteaba la semana anterior, recordando además una pregunta de la audiencia sobre este punto.

En esta época atravesada por el discurso cientificista es importante  convocarlos a los docentes a la  “tarea del pensar”, invitarlos a que se confrontaran a un discurso desalienado del discurso imperante, uniformizante y totalizador que gobierna nuestra contemporaneidad.

Goleman en su texto La inteligencia emocional editado en 1995 que llegó a ser un best-seller, explica al público, de manera sencilla y fácil de comprender, -teniendo en el horizonte ideales de la época como el control y la felicidad- cómo controlar y modificar los estados anímicos, tanto los propios como los de los demás.
Defiende que lo emocional interfiere aumentando o disminuyendo la inteligencia.

Plantea habilidades para las que ha denominado inteligencia emocional: autocontrol, entusiasmo, perseverancia y capacidad para motivarse a uno mismo. Estas habilidades pueden enseñarse a los niños, sacando entonces el mejor rendimiento del potencial genético intelectual.

Hace depender el control de las emociones de lo consciente, del yo y de la voluntad. Expone que “quienes se hallan a merced de sus impulsos -quienes carecen de autocontrol- adolecen de una deficiencia moral porque la capacidad de controlar los impulsos constituye el fundamento mismo de la voluntad y del carácter”.

Se interroga sobre el malestar desde el inicio de su libro: ¿cómo hacer cuando la emoción o el impulso es muy fuerte o patológico? En esos casos recomienda medicación como modo de resolución del malestar. Su modelo es claramente biologicista, recurriendo a técnicas cognitivo-conductuales y a la farmacopea, Goleman en referencia expresa a Freud dice “cualquier emoción puede ser -y normalmente es- inconsciente”. Sin embargo no define qué es el inconsciente y, por lo que se deduce de lo expuesto, indudablemente no lo tiene en cuenta. Al carecer de una teoría que piense al sujeto del inconsciente no enfoca su tratamiento desde ahí.

El psicoanálisis tiene su teoría del sujeto. Parte de un sujeto distinto por su cualidad de hablante, a diferencia de los animales. “Para Goleman somos una química, que puede y debe ser modificada por otra química”.  Podemos preguntarnos: ¿qué es el inconsciente? Sólo los seres hablantes tenemos inconsciente. Por tanto, la condición del inconsciente es el lenguaje. ¿Cómo se manifiesta? A través de las formaciones del inconsciente: sueños, actos fallidos, lapsus, olvidos, síntomas; se desliza en las palabras, precisamente porque uno habla tiene una relación con el inconsciente.

Las formaciones del inconsciente tienen una función que es la de encontrar un sentido a los sinsentidos que aparecen; tienen la función de demostrar la existencia del inconsciente.

 En cuanto a su contenido, tiene que ser descifrado, traducido. Es singular para cada sujeto. Es particular y único.

Trabaja sin pensar, sin calcular, sin juzgar, su fruto es un saber. Ese saber tiene que ver con cómo el sufrimiento afecta al sujeto.

El marco del inconsciente es la memoria, la manifestación del pasado, lo infantil. Para la teoría freudiana hay dos rasgos fundamentales que determinan y dejan huella en la constitución del sujeto. Uno es el estado de dependencia e indefensión en el que nace la cría humana que le sitúa en una relación muy especial al otro; y el otro es que el sujeto está habitado por el lenguaje.

El modo de relación al otro va a ser una referencia fundamental para pensar y orientar la práctica del trabajo de los educadores, con colectivos caracterizados por cierta precariedad simbólica. La forma de relación al otro es fundamental para pensar las diferentes estructuras psíquicas de los sujetos. Es algo que no debería ignorar todo aquel que trabaje con cualquier colectivo. Si tenemos en cuenta los ideales de la época: la felicidad, el control, la evaluación , donde el discurso científico aliado con la tecnología intenta convertir a los sujetos en un conjunto de reacciones químicas y genes reduciéndolos a un mero organismo, pretendiendo borrar su principal característica que es la de ser parlantes, sexuados y mortales.

Para Goleman la explicación de este tipo de alteraciones es la falta de control sobre el ciclo de preocupación. Da como causa de esta preocupación, la explicación y el razonamiento que expone la propia paciente, su reciente ruptura. Y sin más, propone como solución, aplicar a la paciente un programa experimental protocolizado que consiste en la adquisición de habilidades emocionales tales como aprender a enfocar más adecuadamente sus relaciones, desarrollar la capacidad de tener amigos íntimos, expresar los propios sentimientos, confiar en los demás, establecer límites sobre la proximidad sexual, etcétera.

En general el remedio que sugiere para todos los casos consiste en el aprendizaje de técnicas de relajación, tomar conciencia, darse cuenta, entrenarse y adoptar una postura crítica ante las creencias que sustentan la preocupación, pudiendo servir estas técnicas para frenar la actividad neurológica que subyace a todo malestar, según Goleman. Y aclara “sería una señal de autoconciencia que las personas recurrieran a la medicación para tratar de interrumpir este círculo vicioso.

¿Qué diferencias encontramos entre el tratamiento de Goleman y el de la clínica de la causa? En la clínica psicoanalítica, en primer lugar, hay que preguntarse por la causa. Ir más allá del síntoma.

El sujeto irá historizando su vida, y en esos dichos aparecerán los significantes que marcan, que han dejado huella. Son las palabras las que nos afectan, y entonces la forma de acercarnos al malestar es desde la propia palabra. Se constata que cuando el sujeto sabe algo acerca de su sufrimiento puede responsabilizarse de lo que le pasa. Hasta que un sujeto no se pregunte cuál es su parte comprometida en aquello de lo que se queja, no estará en condiciones de tomar una decisión respecto a aquello que le concierne. Se sabe por experiencia que lo que no se simboliza, lo que no se traduce en palabras, reaparece en lo real del cuerpo haciendo síntoma. La relación al otro, es decir las relaciones con los demás, sus dificultades, si hace lazo o no, su modo de goce, serán las referencias fundamentales para ubicar el malestar subjetivo.

Goleman también utiliza la palabra, pero su cometido es bien diferente: la sugestión y el control. Explican claramente las autoras.

La conclusión es que no es lo mismo pensar al alumno, como a cada serhablante como sujeto que como objeto.

Continuaremos conversando en la radio. Los esperamos!

                                                                                          Violeta Paolini, Miembro de la EOL y AMP.

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